sábado, 22 de septiembre de 2012


Tengo esa canción y algunas otras
la noche que llegó la primicia de la primavera desconocida
Guardo un oráculo en el bolsillo, con la segunda carta atravesaré la noche.



sábado, 16 de junio de 2012


Han pasado millones de años 
Es invierno y mi piel parece de vidrio, se rasgaría con el rozar de una lengua afilada. 

Podría ser peor, pienso mientras me dejo ir por el océano estridente de la Panamericana y el viento acelera el corazón.

-¡El planeta del exilio es el único real!, sonríe la Rana al borde del charco. 
Sólo un brinco más: así habitamos Distancia-Ficción. 

Soñé que: 


viernes, 8 de junio de 2012



Arañarse y lamerse. Volver a casa y perderse en el trayecto. Cruzar la calle y pensar que cada pérdida tiene un propósito y tal vez el de esta noche sea tomar rayos de luna mientras la piel titila a 5° en una esquina desconocida de la avenida Maipú. 

lunes, 23 de abril de 2012

En el jardín de la memoria



Tejo rituales solitarios para despedir a mi hermana en su viaje
Siembro cenizas de cigarro en el viento,
semillas de cilantro en el solar de esta casa transitoria
Dejo ir mi amor hacia ellas: juntas, ovilladas, memoriosas que extienden sus alas para alcanzar a nuestra poeta en el vuelo.
“Nosotras acá, juntando verdes y amores para enviarte en el próximo vuelo cósmico pronto a despegar”, decía en sus últimas notas. Ahora despega, de regreso a la útera, libre y ondeante. Sus palabras, desobediencia feminista, kolina, antimilitarista, lésbica, poética, de amor y sanación con las mujeres serán siempre un referente de vida.  Ahora me aferro en la distancia a sus palabras, inundándolo todo, con la luz de su risa en mi cuerpo. 

Hermoso viaje...vuela viento libre...

Pía y July me enviaron este conjuro angelito hace unos días, solidarias y amorosas con mis  liberaciones. Hoy lo lanzo al viento para ellas, con el poder del amor y la sanación que nos cubre:

CONJURO ANGELITO 

Una mariquita roja con punticos negros
sube entre las piernas... cosquillas inquietas

trae con ella una flor naranja
y la cuelga en el ombligo de la doncella

un cultivo de girasoles y caléndula
llenan la planicie de su abdomen

y reverdece en el pecho el puro amor
chapoteando en el lago del perdón y la soltura

De luz azul se hace la voz y la creación
saltando en la garganta la fuerza del arte

para transformar con llamas violetas
el horizonte adentrándose en el afuera

rayo blanco descendiendo, pegándonos al firmamento
total aceptación

un chorrito de agua dorada baña cada poro, cada pliegue
cada rincón interno del cuerpo y del alma
sana que sana colita de Rana...


Del: MuñeQuiero

Sólo besos amada... Sólo besos amadas
(16-IV-2012)


“Mujer insumisa, caminante sin fronteras, poeta de sueños prohibidos, tejedora de mariposas, pájara lúcida. Te amamos, te vivimos. Hasta siempre amiga retardaHADA” (la soNoVIsoÑa producciones)

martes, 21 de febrero de 2012


Ahora estoy preparada para vivir fuera de la bola. Llevo mi libro como un salvoconducto. Si me paran en cualquier frontera, este libro responderá todas las preguntas. No por su contenido, no por su calidad, sino por la experiencia de haberlo salvado, haberlo reanimado, haberlo cuidado y haberlo defendido como tiempo y lugar de aprendizaje. Hasta aquí.
                                                               
El Sur: instrucciones de uso
Silvia Nanclares

jueves, 8 de diciembre de 2011

Genealogía abyecta



A L.a Brokes y las poetas chicanas que nombraron sus opresiones sin vergüenza


Soñé que balbuceaba un poema mientras me bañaba en la tina de un hotel sin nombre. 

Alguien abría y cerraba la cortina dejando ver la noche palpitar por la ventana,

salpicar como el agua que corría por mis piernas, por mi boca mojada, por las palabras que se hilaban en mi mente como sólo puedo hacerlo con las manos. 


Cortina abierta cortina cerrada.

Alguien descorre la cortina y  pone ritmo a mi poema. 

Yo quiero ver la noche, dejar salpicar el agua, que todo se inunde y desnude con descarnada violencia.

             

Han llegado las preguntas otras. No las del amor, de lo robado, del miedo arrinconado en las rodillas. 

Son las preguntas de los sueños febriles, el coraje y las poetas muertas. 

Se deshace el delicado velo, 

el luminoso tono azul que cubre la fotografía. 

Aparece sangre en el cielo, 

la violencia que marcó nuestras vidas de latinoamericanas perdidas en el agujero de la dichosa locura.


Aquí estoy yo, caminando al filo de la memoria, con todas ellas metidas en la sangre, con todos ellos mordiéndome la sed. No hay luz, a veces no hay luz, ni explicaciones que dar ni estados numinosos que alcanzar. Hay memoria, piel expuesta al sol, privilegios ocultos, borderlandspadres exiliados, madres cansadas, días y noches de deseo ser esta me amo esta me devoro esta me como las calles con mis ladridos resplandecientes.


Soñé que gritaba un poema mientras sangraban las piernas de una mujer sin nombre. 



martes, 16 de agosto de 2011

Desterrar a Barba Azul


3
 2
  1
   0
    Viñeta mordida

OBJETOS DESDIBUJADOS Y FILAMENTOS DE PLÁSTICO

Quiero escapar de la imagen que se repite, una y otra vez, sobre la pantalla del tiempo,
de lo que languidece como un globo brillante expuesto demasiado tiempo al sol.

Es mi oportunidad
La llave sangra y brillan en penumbra los ojos de las muertas
Escaparé, con vestidos de fuego y ningún referente, de la lama de la herida
de los destellos siniestros
del scratch marchito que ensordece la luz. 

jueves, 11 de agosto de 2011


El cuerpo es una escarabaja que suda. Hoy seda, mañana peso. Margarita que se deshoja como espiral lenta e inconstante.

Un día el cigarro augura vientos, una noche el viento augura cigarros que se desmenuzan como el horizonte. La niña vendedora de cerillas teme ser tragada por la araña de la fantasía al tiempo que se sabe ola, caricia de sol, nube que desaparece deprisa. Su propósito es sembrar para el movimiento y así aprende a navegar en tierra; a saberla espesa, dura, paciente, mutante, incierta y fértil. Navegar en tierra exige constancia de escarabaja que suda y ella es una yonqui de las palabras y la noche, de las explosiones mágicas, el agua y los atardeceres amarillos.  La Yonqui abre los ojos y se siente escarabaja, la escarabaja cierra los ojos y se siente yonqui. Entonces mutan en un ser bicéfalo, vestida con ondas para acariciar el tiempo.




miércoles, 23 de marzo de 2011


Miss Yonqui deshila la cebolla con delicada crueldad. Se rasca los ojos, chupa sus dedos y se va. Fugada de las palabras, recorre calles que después olvida. Una y otra vez el mismo río, una y otra vez la misma lama que cubre lo ya dicho, lo mudo, lo temido. El amor es una burbuja caliente, un espejo con agujeros donde se extiende la luz. El amor trae palabras, incertidumbres brillantes, ovnis acuáticos que se estacionan en sus pupilas enjabonando lo averiado, escupiendo lo marchito, abriendo túneles espumosos en el corazón despierto. Ms. Yonqui escapó de las palabras, del ruido, del filo del andén. Llegó a un lugar con dígitos matemáticos, sonidos de emisoras distorsionadas, puntos muertos. Quiso correr y sus pies se atascaron en la amplitud de la caretera; quiso ser otra y sus muertas la sedujeron con ofrendas de cáscaras oxidadas. Ms. Yonqui viene y va, una y otra vez el mismo río, el ácido de las vísceras transparentes en su paladar, el renacimiento de otras mujeres adornadas con colores preciosos y gemas cristalinas prendidas de la pupila izquierda. El amor es un hilo para subir a la superficie, demasiado frágil para ser tirado con  fuerza, demasiado fuerte para ser diluido con trucos de azar. Así son los ladridos del corazón, así los latidos del trópico, así este vagar por  días y cuerpos, así este estar adentro de sus propios sonidos. Así este ser, esta pasión, este nadar con los ojos abiertos.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¡La Señorita Yonqui ha desaparecido!


Dice estar a las 5:00 en un lugar reconocido por el sol y las carreteras agrietadas. Dice estar pero sólo salpica. La esperan. Esperan su saliva. Esperan que se quede con la misma intensidad que quieren zafarse de los malos sueños. Toma impulso. Se lanza a la noche. Simula regiones. Camina acompañada componiendo un trazo impreciso que la conecta con mundos que no sabe si todavía desea. Gime. Se apaga. Sube a un bus y se duerme con la primera canción de la radio. Otro agosto. Otro hombre enredado entre las piernas. Otra incertidumbre y las uñas pintadas de rojo noche. Ahora aprieta los párpados queriendo desaparecer. Ahora su método falla. Los olores se filtran en la piel pero no se queda con ninguno. Quiere fugarse pero debe esperar, crear estrategias para el corazón, para el cuerpo, para la picazón en el centro de la noche. La señorita yonqui está parada en la esquina de la casa verde viendo como el horizonte se desparrama entre casas amontonadas. Cada quien a lo suyo, que nadie dependa de su corazón.

martes, 22 de febrero de 2011

Memoria de mis ancestras


Puede que mi [abuela] y yo seamos cyborgs, pero además, mi relación con la química de su cerebro, con sus recuerdos, con su cuerpo es como la relación que se establece con una prótesis. El lugar donde desarrollo esta identidad protésica es mi comunidad hipotética en el ciberespacio.
Theresa M. Senft


 Así las sombras el amor enmudece.
Las palomas se rascan el corazón sobre el cobertizo de un hospital sin nombre
De repente vuelan, como empujadas por el sol, hacia el cielo de una ciudad gastada con los años,
con el acelere del miedo, con historias secretas, perdidas para siempre en un andén del centro.

Mientras tanto, ella acaricia sus olvidos,
Me mira desde algún lugar del tiempo, con sus tristes ojos grises.
Su boca, detrás de una careta de oxígeno, sonríe, acaricia, mima, como en la infancia de patios de guayabas y gallinas con corazones enormes.

Acaricio sus manos, su piel agrietada.
Me reconozco en ella; en la forma de las piernas, en el signo del zodiaco,
en el amor por la gente, por los animales, por la comida, por el humo azul que endulza las palabras.

Su pecho sube y baja como marea mecida por la luna,
Me reencuentro en el útero, en mi antecesora más antigua, en las mujeres que hemos ido siendo.
Ya no peleo con las que no quiero ser, acaricio sus sombras y las mías, tal vez los ríos del tiempo si nos hagan más sabias, nos permitan soltar y hacer la vida con tranquilos movimientos.

Las palomas revolotean, escucho sus golpeteos en el centro del vientre,
Hay un eco hueco en algún lugar de la tierra,
vacío de tiempo, no sabemos si llegue a alguna parte. 

****

La ciudad arde,
la vida arde,
ellas preparan sus valijas,
el amor se estrelló contra un vidrio estriado por el afán de la tarde.
La máquina se detiene.
Les despido con siembras de orégano en menguante, con amor saltando del pecho, con colores regados por la casa…”otra forma de llegar a los renacimientos”.
La muerte, profunda y ensoñada, la muerte dolor, la muerte necesaria, la muerte ausencia, la muerte como un nuevo lugar para ella, florecida y acuática, fresca, luminosa, tierra, agua, naranja, luna mutable.
El universo expande su cauce. Lista para el viaje, ahora su energía flota libre y se instala en el aire.
Las tardes rodarán y mañana seremos otras, con nuevos adioses, con otras pieles, con toda esta memoria de vientos y cariños, memoria infinita, memoria que se celebra, memoria que se descifra y es tiempo y es azar y es certeza de habitarnos.

viernes, 18 de febrero de 2011

¿Y si las palabras no llegan?

¿Y si el tiempo pesa sobre los ojos como una ola del Pacífico?, pensaba mientras leía las plantas de sus pies.

La escritura surrealista se deslizaba mejor por su chakra de la garganta que la existencia realista. 

La uña ya estaba desencarnada, la piel dorada por el sol de la ciudad.
La tercera línea tenía picazón y auguraba tranquila incertidumbre.

1pm: la banda sonora hacia rechinar los vidrios. 
La primera línea hablaba de las maquilas de la libertad.

El corazón ya había estallado, los ríos corrido su cauce de sal y sangre.
La sexta línea no podía leerse claramente, seguramente no auguraba nada, sólo recomendaba sembrar con delicadeza todas las muertes.

1:14 pm: el humo estaba guardado en un estante inexistente, por eso su boca no profería palabras. 
La segunda línea ordenaba hacer un altar.

2: 20 pm: Tejía un agujero para arrojar todos los miedos, la octava línea hablaba de partir.

3,2,1,0, tiempo infinito: la vida debía explotar en armonía, el cuerpo dejar de temblar antes de terminar el invierno.
((Imagen: Pipilotti Rist))

jueves, 10 de febrero de 2011

Amores

Mientras Nyneve y yo andamos por el mundo con pisadas inciertas y pies blandos, rehaciendo una y otra vez nuestros pasos sin una finalidad determinada, él arde de furia y voluntad, avanzando siempre hacia su destino. Quiere ser el mayor alquimista de la Tierra toda, quiere ser maestro de maestros, quiere hallar la piedra filosofal.


Rosa Montero, Historia del Rey Transparente

Ms Yonqui rumiaba los rostros de sus amigas, cada una con una batalla profunda, cada una con colores, ciclos y cielos.

A su lado las arañas explotaban en colores y podían lamerse las heridas con tintos, humo, caricias, exploraciones psíquicas y mágicas. 
Ms Yonqui sana mientras explora carreteras profundas, a su lado, muy adentro de sí misma. 

Si cierra los ojos puede estar atenta de sus propias persecuciones, sin grandes discursos y pretensiones sobre la libertad.Sintiendo en su corazón que viene y va mientras encuentra sus formas... amorfas y cambiantes. 

Por lo demás, los sueños traen lo necesario:los símbolos y las respuestas. 

Si abre los ojos, puede verse con las manos extendidas, enviando los miedos al cielo, el azaroso EGO al centro de la tierra, los enredados pensamientos al vientre de la mar. El afán no viene de afuera, no hay ninguna competencia masculina hacia lo exitosamente concluido, ningún DIOS, ningún juez que determine el punto de llegada. Introducirse en sus tiempos da asco: querer llegar, ganar, tener, ser, balbucear. Por eso Ms Yonqui saca la lengua a la lluvia y refresca su corazón. Por eso toma dirección oeste, directo al charco fresco, a la guarida sintiempo ni fórmulas.

Enredarse, regresar, jugar, ronronear, amarlas, descubrir letras, voces y secretos de mujeres que tejen con pócimas secretas la política y la historia. Apretar sus manos al ocaso, desnudarse y relatarse, escarbarse, carcajear. Sacar lo que nos oprime por dentro y por fuera, experimentar formas para llegar allí, a lo que late, libera y despierta. Las feministas. Las brujas. Las de ningún nombre. Las que siembran y están allí, aquí, sinceras. 

jueves, 27 de enero de 2011


Estoy AQUÍ
En este nudo y este
V
A
C
I
O
que son como olas
como SACUDIDAS de melancolía
como un
h
u
e
c
o

h
o
o
o
n
d
o

por donde me dejo 
i
sin 
   ningún 
        amuleto

martes, 21 de diciembre de 2010

La Señorita Yonqui visitó el corazón de marcianos inciertos.


Regreso en la nocturna claridad, urbe de posibilidades diversas,
soy una muchacha cualquiera con su perfume,
las aceras y ventanas escupen inadaptados,
el enorme tragaluz impone sus visiones a los transeúntes (…)
En medio de todo, soy esta muchacha que aprendió a flotar sobre el horizonte,
podría asombrar a magos y chamanes,
prefiero caminar dejando que mueran las ansiedades,
sentarme en cualquier sitio,
saltar al cielo con todos estos trucos que jamás usé.
E.M.R

La Señorita Yonqui visitó el corazón de marcianos inciertos. Cruzó la esquina y se retocó los labios,caminó por pieles y sangres, avenidas incendiadas por gemidos gritados al oído. La señorita noche cruzó la puerta, agitó la cabeza, apagó la colilla en la oscuridad de su garganta. La señorita vértigo recibió las señales: un espejo roto abandonado en un árbol de la quinta con cincuenta y pico. Después escribió una canción que no tiene nombre, sólo ondas de música esmaltadas con ruiditos de corazones estrujados. La señorita desamor se marea en las bajadas, por eso toma té cada mañana antes de sumergir los pies en el agua, por eso acomoda su falda y despide a los visitantes. Se deja embellecer por el viento.



sábado, 11 de diciembre de 2010

Otro territorio




El dejavoo permanente donde una mujer con el pelo más, o menos corto, la piel morena, los ojos rojos y las piernas cerradas, se sienta a saborear el viento que baraja los naipes.

No baja la voz.
Tampoco grita.
No toma el avión ni rompe el tickete.

Cada enero un suicidio y después cigarros verdes con cerveza.
Cada plan tiene plazos que vencen al amanecer.
Cada hombre se esculca el corazón y mancha el espasmo de nicotina y sangre.

Ella no conoce el final,
sólo la diapositiva de un ocaso donde el sol parecía decir que los ahogados se cansan y regresan a tierra firme.
Que las colillas se extinguen
pero la piel humedece y el azar zigzaguea sobre las múltiples caras del tiempo.

La señorita yonqui apareció en un paraje vacío



La señorita Yonqui apareció en un paraje vacío, lo llenó de espejos y señales, le dio un nombre. Bailo hasta el amanecer con las chicas vampiro, vació los bolsillos y se deslizó por suburbios, espasmos luminosos, sudor, vértigo, lenguas rojas y sonidos de humo. Relampagueó su sonrisa en mitad de la noche. Quiso tener un vestido nuevo, unos zapatos para zizaguear por ese rojo corazón. Ahora transita por los parques, ve escupir a los árboles sus hojas celestes, no las deshoja ((me quiere no me quiere)), las ve caer en las bancas, sobre las caras de los yonquis del atardecer, sobre sus piernas que transpiran rutas, amaneceres, palabras para ser nombradas. La señorita yonqui busca en el dial de la radio una canción que le revuelque el corazón, entre las hojas de los libros una mujer que pulsa y despulsa letras para salvarse. La señorita yonqui cree en los relámpagos, en las pelusas de las flores amarillas, en los ojos que no se reflejan en sus ojos, en las partidas que no son temerarias, sólo brindis de fuego que liberan el corazón.


Animación: dieguito tarotista

La Colgada



Pocas veces contó hasta 3 antes de sumergir su cuerpo en las olas. Después inventó nuevas velocidades, exploró el misterioso fondo del mar. Ahora camina lenta y atenta a las señas de su cuerpo. Cose con babas alucinógenas su desconocido vestido; a veces pierde las agujas y los hilos, no reconoce las señales y atribuye nombres a lo desconocido; mira el reloj, olvida las canciones y pasa horas tratando de desmoldear y moldear la infinita tela. Tiene miedos, los oculta con tul y destapa con artilugios de alquimista, los roza y olvida, los trafica en calles tuguriosas, los escribe en papeles que deja de alimento a las palomas. Quiere soltarse como la colgada: pende de un pie, asoma la cabeza al vació y está desnuda. Colgada de la rama del árbol Ms. Yonqui puede ver el mundo al revés; se marea, vomita, respira, confecciona palabras y se deja mecer por el viento. 

lunes, 29 de noviembre de 2010

Una habitación propia


Regreso al mundo cuando todo está en silencio. Las bombillas se apagan. Las flores violeta se riegan desobedientes por el camino. Los semáforos duermen. Los gritos se acomodan en el bajo vientre para ser transmutados en sangre. Las mujeres no somos así, como dicen los anuncios de la tele del domingo. Lunes y martes las mujeres somos sólidas, los domingos arena, los jueves viento, los viernes líquido ardiente. Los nodias no queremos ser. Ensayamos otro tiempo, abandonamos la regla para jugar a ser otras; empedernidas chispas mutantes que pulsamos, navegamos, transformamos, escribimos, bailamos y morimos. Abro los ojos frente al río. Mi cuerpo se sumerge hasta la mitad del universo acuático verde. Puedo ver mi sombra, mis aletas prehistóricas, mis relatos a medias, mi formulación, mi agradecimiento, mi deseo. La espuma explota en el centro de los ojos. buuuhhgluaglu. ¡¡Buah!!. salgo con los ojos rojos y los párpados abiertos, explotan las sales, explotan las imágenes favoritas de mi universo secreto; las que quiero guardar para siempre, las que persigo cuando colecciono lugares, piedras, conchas marinas y amores furiosamente dulces. Los días que vienen hablan del tiempo, de crecer, de llorar hasta el fondo de la nausea existencial, de reir, experimentar, separar y juntar, de pegar, armar, besar, expulsar; de pulsar, mover, buscar, habitar. Dormiré en una montaña alta, azul como la del muchacho de la mirada clara. Dormiré mis tardes de calor, mis noches demenciales, mi torrente acuoso de palabras monstruosas y románticas. Llego a la habitación propia, montada en los patines del miedo, el vértigo y el asombro, con sus conjuros solidarios de cariño, con sus manos que me ayudan a batir la pócima antiangustias, despacito para que no se agüe, ligerito para que espese y podamos tomarla a las 4 con un peche.


Animación: dieguitotarotista

domingo, 28 de noviembre de 2010


La señorita Yonqui se baña en sales de mercurio
pétalos alucinógenos que reverdecen al atardecer.

Escapó de la ciudad,
de las tormentas solares,
del muchacho amarillo.

Recorre la carretera,
naufraga en ocasos que electrifican la piel.

Ahora sabe quién es:
un yonqui del sol,
de los renacimientos,
del vértigo de la piel,
de las calles encendidas,
de las chicas vampiro,
de las canciones que ruedan por el río.

sábado, 16 de octubre de 2010

Agosto es un precipicio.


Agosto es un precipicio, un acantilado para tocar fondo o subir a la superficie. Prueba final: permanecer ilesa. Con las uñas cortas y los párpados maquillados de violeta. Agosto es un hombre que juega a ser fantasma mientras se lo traga el desconcierto. Balbucea con furia. No puedo escucharlo ni esperarlo. Agosto es una noche transmitida desde una calle que arde, chupa, borra los recuerdos y obliga al olvido. Prueba paralela: permanecer  despierta. Crear. Hacer palabras y días misteriosos. Comprar tela para el corazón. Agosto es un mar que no llegó nunca. Un barco flotando en la superficie del estanque de la avenida sexta. Agosto es ninguna canción. Ningún tiempo cronológicamente estable. Ningunas manos insertando una moneda en la ranura del amor.